Dormimos con nuestro bebé porque nos encanta

Antes de que naciera Mateo teníamos mil dudas sobre cómo afrontar su llegada.¿Lactancia materna o biberón?, ¿necesitará habitación propia?, ¿habrá que dejarle llorar para no “malcriarle”? Básicamente todas nuestras preguntas giraban en torno a crianza con apego, si o no. Una cosa teníamos clara, dormiríamos con él en nuestra cama. Aún no teníamos ni idea del máster intensivo que nos esperaba, plagado de palabras rarísimas dignas de incluir en un diccionario específico para padres primerizos. Cuando nos empezamos a informar cae en nuestras manos la palabra colecho. Cuánto más sabemos sobre ella, más nos seduce. Sólo unas precauciones, los padres han de ser no fumadores, no deben consumir drogas ni alcohol, ni ser obesos. En cuanto a la cama, no debe ser de agua, y preferiblemente no usar nórdicos. Perfecto, no hay problema. Antes de que naciera ya decíamos, ¿te imaginas cuando Mateo esté aquí, en nuestra cama? Y el día llegó. Incluso antes de llegar a casa, en el hospital, yo sentí unas ganas inmensas de dormir junto a él, y así hicimos. En casa fue aún mejor. ¡Ya podíamos dormir los tres juntos! Por supuesto, el colecho es tan viable como la cuna y tan viable como una minicuna en la habitación de los papás, pero nosotros elegimos colecho porque:

1. Favorece la lactancia materna. En primer lugar, la hormona encargada de la producción de leche, o lo que es lo mismo, el nivel de prolactina, es más alto, por lo que el bebé encuentra más alimento, y al estar cerca de mamá, come con más frecuencia. Además, es comodísimo. No tenemos que despertarnos para calentar biberones. Al principio, Mateo lloraba y yo le ayudaba a engancharse al pecho. Ahora ni eso. Me da unos toquecitos con sus manitas, me giro, y él comienza a mamar. Muchas veces casi ni me entero, y por supuesto no me desvelo. Él no llega a llorar porque me tiene cerca, y dormimos mejor.

2. Siempre nos despertamos de buen humor. Hemos pasado una buena noche. Mateo duerme unas 10 horas,  papá ni se entera de las tomas, y yo sólo tengo que girarme para que coma. Aprovechamos el descanso al máximo.

3. Porque nos gusta despertarnos con su olor. Desde que llegó Mateo, nuestra casa huele diferente, huele a bebé, huele a vida. Despertarse junto a él, es lo mejor del mundo.

4. Mateo llora menos. No le hace falta. Tiene a sus papás cerca. Mamá le da de comer con solo tocarla. Está calentito junto a nosotros. Se siente querido. ¿Qué más puede pedir?. Hay padres que dicen, yo le enseñé a dormir en la cuna desde pequeñito, al principio lloraba, pero le dejaba allí, y ya ha aprendido que no hay que llorar. No creo que haya dejado de necesitar a sus padres. Un bebé tan pequeño es súper dependiente de ellos. No creo que haya aprendido a estar sin ellos. Lo que ha aprendido es a no gastar energía con sus llantos, porque aunque les necesite, y les llame llorando, -su única manera de expresión-, ellos no vendrán.

5. Estamos más tranquilos. En una ocasión una matrona de un hospital me dijo que si estaba loca por dormir con mi bebé, que si no había oído hablar de la muerte súbita del lactante. Personalmente estoy muy tranquila porque se que no voy a aplastar a mi bebé, del mismo modo que nunca me he caido de la cama. Cuando duermo, aunque esté descansando, soy plenamente consiciente de dónde estoy, y de con quién estoy. Se que Mateo está a mi lado, jamás invado su espacio. Pero no solo eso, se que si duerme con nosotros está más seguro. Si se atraganta estoy cerca para ayudarle, si vomita le incorporo, si siento sus pies fríos, le arropo.

6. Porque disfrutamos el presente. Ni he contado el número de veces que ya me han dicho, “ya verás, luego no le podrás sacar de la cama. Cuánto antes aprenda, mejor.” Aún no conozco ningún adulto que no duerma en su cama porque de pequeño no le hayan enseñado. De momento sólo tiene 4 meses. Dormirá en su cuna cuando haya llegado el momento.

6. Porque hemos sabido acomodarnos a las circunstancias. Los primeros días, Mateo dormía entre papá y mamá. Pero papá no descansaba bien, y además, de un día para otro nosotros nos sentíamos demasiado lejos. Encontramos la solución. Un protector de cama. Ahora dormimos de izquierda a derecha, y por este orden, protector de cama, Mateo, yo y papá. Papá puede disfrutar más de Mateo, pues después de un largo día de trabajo, muchas veces apenas está con él. Nosotros seguimos estando cerca. Mateo tiene todo lo que necesita. Papá y mamá también. El día tiene muchas horas como para ceñir la intimidad de una pareja a justo antes de dormir.

7. Pero la verdad, que cuando alguien me mira con cara de “eres una malcriadora en potencia”, o  “vaya irresponsable por dormir con tu hijo”, no me apetece explicar todos estos motivos, así que se lo resumo en pocas palabras, dormimos con Mateo porque nos encanta.

20140914_113656!!

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Un comentario en “Dormimos con nuestro bebé porque nos encanta”

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